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Actualmente la celebración del Día Internacional de la Madre Tierra tiene una connotación especial, hoy más que nunca se hace evidente que los cambios provocados por nosotros sobre la naturaleza son extremadamente graves, al punto de poner en riesgo nuestra propia existencia.

Graves eventos de escala planetaria se han presentado recientemente, uno de ellos se relaciona con los incendios provocados para la expansión de la frontera agrícola, durante el 2019, en la Amazonía se destruyeron 2,5 hectáreas de bosque. Otros incendios como los que se presentaron en Australia originados por las sequías o por intervención humana acabaron con más de 10 millones de hectáreas, además se estima la muerte de 480 millones de koalas a los que se suman otras especies de fauna endémica.
 
Los mares y océanos también han sido objeto de fuertes presiones de parte nuestra, en ellos disponemos aproximadamente 8 millones de basura al año, según Greenpeace “el 70% se queda en el fondo marino, el 15 % en la columna de agua y el 15% en la superficie. Lo que vemos es solo la punta del iceberg”. Los plásticos que contaminan los océanos afectan a más de 700 especies marinas cada año principalmente a las tortugas marinas, de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), es probable que en la actualidad el 60% de estas especies tengan rastros de este material en sus intestinos.  Cabe recordar que los océanos absorben el 50% del carbono que emite la atmósfera mediante la fotosíntesis en el fitoplancton, los arrecifes de coral, algas y bacterias, y devuelven oxígeno a la atmosfera. Y, sin embargo, se estima la pérdida de la mitad de los arrecifes de coral, considerados como uno de los biomas más frágiles y ricos del planeta por su extraordinaria diversidad pues son el hábitat de 25% de las especies marinas (UNEP, 2020).
 
Nuestras acciones también impactan a las especies terrestres, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), presentó un informe donde se concluye que entre 1970 y 2014 “han desaparecido el 60% de las poblaciones de especies de vertebrados en todo el mundo”, siendo los ecosistemas tropicales de centro y sur América los más amenazados. Además, señala que el tráfico de especies sigue siendo uno de los peores delitos contra la naturaleza a escala global. Esta organización estima que cada año, por ejemplo, los cazadores furtivos matan en promedio 100 tigres, 30 mil elefantes, mil rinocerontes y 100 mil pangolines. Colombia, como uno de los países megadiversos del planeta, sufre de primera mano el tráfico ilegal de fauna, principalmente de aves, mamíferos, reptiles y anfibios.
 
El Concejal Celio Nieves Herrera del Partido Polo Democrático Alternativo, afirma que uno de los principales problemas globales es el cambio climático. En el 2019, además de los incendios ya mencionados, se presentaron olas de calor en Europa y Australia, el deshielo cada vez más frecuente de glaciares y casquetes polares. Inundaciones en Argentina y Uruguay, sin olvidar que en lo corrido de 2020 este fenómeno se presentó en Egipto, Bolivia, Madagascar e Indonesia, con 117 personas fallecidas en total. A esto se suma la epidemia de dengue que actualmente afecta a Colombia, Brasil, México y Nicaragua, la pérdida de cultivos por sequías en Chile y en Centroamérica, que trajeron graves consecuencias sobre la salud, la economía y la vida de millones de personas en el planeta.
 
El cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la contaminación de los océanos y la deforestación, entre otros, nuevamente nos enseñan el fuerte vínculo que existe entre la salud humana, animal y ambiental, si no tomamos medidas inmediatas y contundentes para evitar la degradación de nuestro planeta, posiblemente nos enfrentaremos a escenarios peores que los del Covid-19. Nieves Herrera recuerda que los impactos positivos de nuestro confinamiento sobre la biósfera son temporales, de esta experiencia necesitamos aprender que es urgente cambiar hacia un modelo económico más sostenible y un estilo de vida en armonía para todos los seres que habitan el planeta Tierra.